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domingo, 2 de diciembre de 2018

Caballo negro.


Nana del caballo grande.
Federico García Lorca

Nana, niño, nana
del caballo grande
que no quiso el agua.
El agua era negra
dentro de las ramas.
Cuando llega el puente
se detiene y canta.
¿Quién dirá, mi niño,
lo que tiene el agua
con su larga cola
por su verde sala?

Duérmete, clavel,
que el caballo ni quiere beber.
Duérmete, rosal,
que el caballo se pone a llorar.

Las patas heridas,
las crines heladas,
dentro de los ojos
un puñal de plata.
Bajaban al río.
!Ay, cómo bajaban¡
La sangre corría 
más fuerte que el agua.

Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.
Duérmete, rosal,
que el caballo se pone a llorar.

martes, 2 de enero de 2018

Caballos en la niebla.



Pablo Neruda.
Caballos.

Vi desde la ventana los caballos.
Fue en Berlin, en invierno. La luz
era sin luz, sin cielo el cielo.

El aire era blanco como un pan mojado.

Y desde la ventana un solitario circo
mordido por los dientes del invierno.

De pronto, conducidos por un hombre, 
diez caballos salieron de la niebla.

Apenas ondularon al salir, como el fuego,
pero para mis ojos ocuparon el mundo
vacío hasta esa hora. Perfectos,encendidos,
eran como diez dioses de largas patas puras,
de crines parecidas al sueño de la sal.

Sus grupas eran mundos y naranjas.
Su color era miel, ámbar, incendio.
Sus cuellos eran torres
cortadas en la piedra del orgullo,
y a los ojos furiosos se asomaba
como una prisionera , la energía.

Y allí en silencio, en medio
del día, del invierno sucio y desordenado,
los caballos intensos eran la sangre,
el ritmo, el incitante tesoro de la vida.

Miré, miré y entonces reviví: Sin saberlo
allí estaba la fuente, la danza del oro, el cielo,
el fuego que vivía la belleza.

He olvidado el invierno de aquel Berlín oscuro.
No olvidaré la luz de los caballos.

lunes, 29 de mayo de 2017

Caballos en la niebla.


Hermann Hesse.
En la niebla.

¡Extraño vagar entre la niebla!
Solitario está cada arbusto y piedra,
ningún árbol mira al otro,
cada uno está solo.

Lleno de amigos estaba para mi el mundo
cuando mi vida era clara todavía;
ahora que la niebla cae,
nadie más está visible.

Verdaderamente, nadie es sabio
si la tiniebla no conoce,
lo inevitable y lo silencioso
de todo lo aparta.

¡Extraño vagar entre la niebla!
Vivir es estar solo.
Ningún hombre conoce al otro,
cada uno está solo.

lunes, 25 de abril de 2016

El percherón negro.


Atahualpa Yupanqui
Yo quiero un caballo negro.

Yo quiero un caballo negro,
y unas espuelas de plata.

Yo quiero un caballo negro,
y unas espuelas de plata,
para alcanzar la vida,
que se me escapa,
que se me escapa.

Yo quiero un lazo trenzado,
mezcla de toro y guanaco.

Yo quiero un lazo trenzado,
mezcla de toro y guanaco,
para enlazar esos sueños,
que se fugaron,
que se fugaron.

Yo quiero un poncho que tenga,
el color de los caminos,
para envolverme en la noche,
de mi destino,
de mi destino.

Caballo, espuelas y lazo,
pienso que no han de servir.
Ya ni el poncho me hace falta.
Voy a dormir,
voy a dormir,
voy a dormir.

miércoles, 26 de junio de 2013

Ojos de Lucero.


Y mirando tus huellas
que quedaron en mi alma
ando el camino sufriendo
oh camino solo camino...