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lunes, 15 de abril de 2019

Pesca en un mal día.


Elegía del niño marinero.
Rafael Alberti.

Tendió las redes, ¡Qué pena!,
por sobre la mar helada.
Y pescó la luna llena,
sola, en su red plateada.

¿Qué harás, pescador de oro,
allá en los valles salados
del mar? ¿Hallaste el tesoro
secreto de los pescados?

¡Deja, niño, el salinar
del fondo, y súbeme el cielo
de los peces, y, en tu anzuelo,
mi hortelanita del mar!

lunes, 12 de noviembre de 2018

Tus labios de fresa.



Todavía.
Mario Benedetti.

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría.

Palpo gusto, escucho y veo
tu rostro, tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo.

Tu regreso tiene tanto
que ver conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto.

Nadie nunca te remplaza
y las cosas más triviales 
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa.

Sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.

Pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro.

Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido.

Y si beso la osadía 
y el  misterio de tus labios,
no habrá dudas ni resabios,
te querré más todavía.

jueves, 5 de abril de 2018

La furia y el mar.


El mar muerto.
Rafael Alberti.

Mañanita fría.
¡Se ha muerto el mar!

La nave que yo tenía
ya no podrá navegar.

-Mañanita fría,
¿lo amortajarán?

-Los pueblos de tu ribera
-naranja de mediodia-,
entre laureles y olivas-

-Mañanita fría,
¿quien lo enterrará?

-Marinero, tres estrellas 
muy dulces: Las Tres Marías.

martes, 23 de enero de 2018

Ocaso áureo.



Antonio Machado.
Ocaso.

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol,. al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada....

¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar y no pensar en nada!....

lunes, 24 de julio de 2017

El y ella.


Ella. 
Vicente Huidobro.

Ella daba dos pasos hacia delante
Daba dos pasos hacia atrás.
El primer paso decía buenos días señor.
El segundo paso decía buenos días señora.
Y los otros decían cómo está la familia.
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo.

Ella llevaba una camisa ardiente.
Ella tenía dos ojos de adormecedora de mares.
Ella había escondido sueño en un armario oscuro.
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza.

Cuando ella llegaba dejaban parte más hermosa muy lejos.
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla.

Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina.
Tenía sus senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad.
Era hermosa como un cielo bajo la paloma.

Tenía una boca de acero
y una bandera mortal dibujada entre los labios.
Reía como el mar que siente carbones en su vientre.
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse.
Como el mar que ha mordido todas las playas.
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
antes que el viento norte abra sus ojos.
Era hermosa en sus horizontes de huesos
con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado.
Como el cielo a caballo sobre las palomas.

sábado, 22 de julio de 2017

La faena.



Rafael Alberti.
Elegía del niño marinero.

Tendió las redes, ¡Qué pena!,
por sobre la mar helada.
Y pescó la luna llena,
sola, en su red plateada.

¿Que harás, pescador de oro,
allá en los valles salados
del mar? ¿ Hallaste el tesoro
secreto de los pescados?

¡Deja, niño, el salinar
del fondo, y súmeme el cielo
de los peces, y , en tu anzuelo,
mi hortelanita del mar!


martes, 18 de abril de 2017

Venid a la luz.



Los peces van a la escuela.
Gloria Fuertes.

Hay un colegio
en le fondo del mar,
y allí los "bonitos"
bajan a estudiar.

Y el que más escribe
 es el calamar,
y el que menos sabe
no sabe la "a".

A dar la lección 
"pez espada" va,
lleva su puntero
 para señalar:

"Con olas y barcas,
el norte del mar,
y limita al este
con playas sin par..."

Y después, muy serios,
todos a rezar:
pupitre de perlas
bacos de coral,
encerado verde
y tiza de sal.

Muchos pececillos
ríen al sumar.
Y el buzo a los peces
bajaba a asustar,
con su cara blanca 
dentro de un cristal.


lunes, 27 de marzo de 2017

Rojo pasión.


Hombres de mar.
Rafael Alberti.

Hombres de mar,
eterno buscador que nunca encuentra,
en el horizonte azulado del cielo y mar
eternas despedidas, regresar quizás,ç
partes siempre mirando el horizonte
pero con la mente, en lo que dejas detrás.

La tierra no es más que un momento,
una noche que recordar,
entre el cielo y el mar puedes volar,
eterna oscilación de lo que fue y lo que vendrá.

Hombres de mar,
sin lazos que te aten, pero al mar no dejarás,
hermosa trinidad que da paz; cielo, hombre y mar,
hermosa pero muchas veces sufrida,
porque el hombre es par la tierra
y tú contistas el mar.

martes, 25 de octubre de 2016

La belleza de lo simple.

Rubén Darío.

Mar armonioso,
mar maravilloso
de arcadas de diamante que se rompen en vuelos
rítmicos que denuncian algún ímpetu oculto,
espejo de mis vagas ciudades de los cielos,
blanco y azul tumulto
de donde beta un canto inextinguible,
mar paternal, mar santo,
mi alma siente la influencia de tu alma invisible.

lunes, 18 de julio de 2016

La Sirenita.

Sirena 
Mario Benedetti.

Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche

te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra

del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo

tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.

lunes, 6 de junio de 2016

Juan Salvador, El Gaviota.

Juan Sebastián Gaviota.
Richard Back.

La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar. Este modo de pensar, descubrió, no es la manera con que uno se hace popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando.
No comprendía por qué, por ejemplo, cuando volaba sobre el agua a alturas inferiores a la mitad de la envergadura de sus alas, podía quedarse en el aire más tiempo, con menos esfuerzo; y sus planeos no terminaban con el normal chapuzón al tocar sus patas en el mar, sino que dejaba tras de sí una estela plana y larga al rozar la superficie con sus patas plegadas en aerodinámico gesto contra su cuerpo. Pero fue al empezar sus aterrizajes de patas recogidas -que luego revisaba paso a paso sobre la playa- que sus padres se desanimaron aún más. 

lunes, 21 de marzo de 2016

El sol y el mar.

Pablo Neruda.
El Sol.

Hace tiempo, allá lejos,
puse los pies en un país tan claro
que hasta la noche era fosforescente:
sigo oyendo el rumor de aquella luz,
ámbar redondo es todo el cielo:
el azúcar azul sube del mar.

lunes, 18 de enero de 2016

Bahía de Halong, Vietnam.

José de Espronceda
La canción del pirata.
 
A la voz de ¡barco viene!,
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:
que yo soy el rey del mar
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual:
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuerza y el viento;
mi única patria, la mar.

martes, 12 de enero de 2016

Calma.

Mario Benedetti
Calma chicha. 

Esperando que el viento
doble tus ramas
que el nivel de las aguas
llegue a tu arena
esperando que el cielo
forme tu barro
y que a tus pies la tierra
se mueve sola
pueblo
estás quieto
cómo
no sabes
cómo no sabes
todavía
que eres el viento
la marca
que eres la lluvia
el terremoto.

domingo, 10 de enero de 2016

El mar está bravo.

El mar. La mar.
(Rafael Alberti)

  El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!

lunes, 25 de mayo de 2015

Si mi voz muriera en tierra...
 
Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar 
y dejadla en la ribera. 
Llevadla al nivel del mar 
y nombradla capitana 
de un blanco bajel de guerra. 
Oh mi voz condecorada 
con la insignia marinera: 
sobre el corazón un ancla 
y sobre el ancla una estrella 
y sobre la estrella el viento 
y sobre el viento una vela! 

Rafael Alberti.

martes, 14 de abril de 2015

La mar gris.

El mar:
El mar. El joven mar. El mar de Ulises
y el de aquel otro Ulises que la gente
del islam apodó famosamente
Es-Sindibad del Mar. El mar de grises
olas de Erico el Rojo, alto en su proa,
y el de aquel caballero que escribía
a la vez la epopeya y la elegía
de su patria, en la ciénaga de Goa.
El mar de Trafalgar. El que Inglaterra
cantó a lo largo de su larga historia,
el arduo mar que ensangrentó de gloria
en el diario ejercicio de la guerra.
El incesante mar que en la serena
mañana surca la infinita arena.

Jorge Luis Borges


lunes, 23 de marzo de 2015

Puestas II.


Branquias quisiera tener,
porque me quiero casar.
Mi novia vive en el mar
y nunca la puedo ver.

Madruguera, plantadora,
allá en los valles salinos.
!Novia mía, labradora
de los huertos submarinos!

!Yo nunca te podré ver
jardinera en tus jardines
albos del amanecer! 
 
 Rafael Alberti.

lunes, 2 de febrero de 2015

Ventanas al mar.

Háblame del mar, marinero.
Dime si es verdad
lo que dicen de él.
Desde mi ventana
no puedo yo verlo.
Desde mi ventana
el mar no se ve.
Háblame del mar, marinero.
Cuéntame que sientes
allí, junto a él.
Desde mi ventana
no puedo saberlo,
desde mi ventana
el mar no se ve.

Rafael Alberti.

jueves, 31 de julio de 2014

Cae la tarde..... sale la Luna.


Cuando sale la Luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.

Federico García Lorca.