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martes, 13 de marzo de 2018

Mal genio y figura.


El hombre que aprendió a ladrar. 
Mario Benedetti 

Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de des alineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar.
no a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor:
"La verdad es que ladro por no llorar". Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación.
¿Cómo amarse entonces sin comunicarse?
Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue comprendido por Leo, su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.
Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: "Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinas de mi forma de ladrar?". La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: "Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano"
Fin.

martes, 20 de septiembre de 2016

El perro nadador.

Mi perro me miraba, 
con esos ojos más puros que los míos, 
perdía el tiempo pero me miraba, 
con la mirada que me reservó, toda su dulce,
su peluda vida, su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.

“Jardines de invierno" Pablo Neruda

lunes, 20 de junio de 2016

Perro Mcqueen. El perro veloz como un rayo.

EL RAYO QUE NO CESA

¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?

¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita?

Este rayo ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores.

Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores.

lunes, 11 de abril de 2016

El Chucho Rojo.

A Niebla, mi perro 
(Rafael Alberti)


"Niebla", tu no comprendes: lo cantan tus orejas,
el tabaco inocente, tonto de tu mirada,
los largos resplandores que por el monte dejas
al saltar, rayo tierno de brizna despeinada.
Mira esos perros turbios, huérfanos, reservados,
que de improviso surgen de las rotas neblinas
arrastrar en sus tímidos pasos desorientados
todo el terror reciente de su casa en ruinas.
A pesar de esos coches fugaces, sin cortejo,
que transportan la muerte en un cajón desnudo,
de ese niño que observa lo mismo que un festejo
la batalla en el aire, que asesinarle pudo.
A pesar del mejor compañero perdido,
de mi más tristísima familia que no entiende
lo que yo más quisiera que hubiera comprendido,
y a pesar del amigo que deserta y nos vende.
"Niebla", mi camarada,
aunque tu no lo sabes, nos queda todavía,
en medio de esta heróica pena bombardeada,
la fe, que es alegría, alegría, alegría.

jueves, 28 de agosto de 2014

Tres iguales para hoy.

Amigo, llévate lo que tú quieras,
penetra tu mirada en los rincones
y si así lo deseas, yo te doy mi alma entera
con sus blancas avenidas y sus canciones.
Amigo -con la tarde haz que se vaya
este inútil y viejo deseo de vencer.

 Pablo Neruda.

martes, 26 de agosto de 2014

Por mis niñas mat...............


Dentro de mi alma fue de mí engendrado
un dulce amor, y de mi sentimiento
tan aprobado fue su nacimiento
como de un solo hijo deseado; 

Garcilaso de la Vega.

sábado, 22 de marzo de 2014

Mirada canina.


La mirada de tu perro, es el mejor espejo donde puedes comprobar, la grandeza de tu alma.