sábado, 7 de mayo de 2016

Campos de colza.


El dulce vivir.
Edmundo Rodríguez.

Una flauta acariciaba
mis sentidos ,
recorría en el medio
de hermosos árboles
de flores amarillas ,
que me dispensaban
una cómoda alfombra
que no pisaba ,
porque mi cuerpo
flotaba como las notas
de la flauta ,
que me llevaban
en un camino
de profunda belleza .

Todo era bello ,
lo que veía ,
lo que sentía ,
así quiero seguir viviendo ,
así lo deseo .

Y fué tanto mi deseo ,
que mi amado
maestro interior ,
me habló sin voz
y dijo ,
ya lo vives ,
sólo sigue ese camino
y siempre será tuyo
el dulce vivir .

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